
Te conocí premeditación alguna, no llamaste mi atención de inmediato, pero mi delirio hizo que llamara la tuya.
Lo que llaman química surgió de inmediato, pero con alucinógenos es difícil tener certeza de la realidad.
No eres mi arquetipo, pero tu profundidad y tus cultas concepciones de la vida me fascinan.
No esperaba esto, no sé si lo quiero, no sé si eres lo que pienso y si lo eres...no sé como recibirlo ni como abordarlo.
Ahora el escenario va cambiando para mí, no sé para ti y es ahí donde surge la incertidumbre.
No titubeo por ahora, te dije que soy arrebatada, prefiero actuar, pero ahora produces dudas en la situación que imagine para los dos.
Tu forma puede transformarse en otra cosa si sigues comportándote como siempre lo soñé.
Persistes en tu afán por encantar con esa poesía...que me traslada a cualquier escena romántica, que lo único que logran es que me deshaga en balbuceos y que desarme mi esquema auto-impuesto. Es así, por que al contrario de lo que tu representas lo mío es a la fuerza, caigo libremente y sin seguridad, espero que puedas aprender eso de mi.
Eres el inventor apasionado y enigmante, desafías a tu entorno y lo sistemático, cargas con un gran peso al establecer tu postura, pero tu carisma sabe compensar esa fuerte convicción. Tu crítica es tan sublime, que mis esfuerzos por confrontarte son en vano.
Es de utilidad pública el que existan personas como tu, eres el hombre que transita por la vereda más interesante, la de la admiración, es eso lo que envuelve y nos tiene en constante alerta para no tener una estrepitosa caída libre.
